Amanecimos en Cork y lo primero que fuimos a ver fue su catedral. Tenian un laberinto de esos que sirven para pensar y a Xián le encantó.
Fuimos al mercado irlandés y anduvimos por Cork viendo sitios como la torre del reloj, los puentes y muchos tipos de tiendas de colores.
Y despues un ratito en nuestro destino fijo: un parque!
Este castillo está rodeado de unos jardines descomunales e inpresionantes, divididos en ambientes. Nos encantó andar entre tantas plantas, había sitios espectaculares.
En el vastillo em si hicimos cola por las escaleras hiperestrechas para llegar arriba y besar la Blarney stone, que te da el don de la palabra.
Hay que tumbarse bocarriba y sacar el cuerpo al vacío para bajar mucho la cabeza y besar la parte de abajo de la muralla, nos pareció muy cómico en verdad.
Fibalmente volvimos a Cork y nos fuimos a cenar una burguer antes de irnos a dormir.
Mañana tenemos que ir hasta Dublin.
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